martes, agosto 29, 2006

Nuestro cuerpo es un campo de batalla

En la puerta de la oficinita hemos pegado una postcard que compramos hace años en algún puesto del Centro Cultural Recoleta. La postcard dice: "Your body is a battleground", en letras más chicas podés leer: "Support Abortion, Birth Control, and Women's Rights". Esas frases está impresa sobre un rostro de mujer, una foto blanco y negro, mitad impresa normal, la otra mitad impresa en negativo, y es de la artista plástica, Bárbara Kruger.
La foto es de 1989, el año en que hice mi coming out, mi salida del closet, por primera vez. Ya sabemos que de tanto en tanto volvemos a hacerlo: nuevas personas, nuevas situaciones, nuevas batallas, nuevos cuerpos, etc.

Creo que, quien más quien menos, alguna de nosotras, ustedes que leen esto, y yo misma, nos hemos sentido violadas en nuestra intimidad, nos hemos sentido agredidas, golpeadas, bastardeadas, invisibilizadas, denigradas, al negársenos nuestros derechos. Y es loco tener que hablar de nuestros, marcando cierta particularidad: nosotras, las mujeres.
Y es loco, porque allá por los ochenta, a un grupo alucinante de feministas, se les ocurrió como estrategia, empezar a hablar de los derechos humanos de las mujeres, ya que si bien estaba la carta de los DD. Humanos de la ONU, no todos esos derechos nos eran reconocidos.
Y esta estrategia posibilitó hacer visibles ciertos problemas que quedaban reducidos a la esfera de lo "privado" como si en lo privado no sucedieran vejaciones, ataques, etc.
Así se empezó a hablar de violación dentro del matrimonio, se empezó a socializar aún más los casos de violencia doméstica; se empezó a pensar en que éramos seres libres y que podíamos decidir sobre nuestros actos.
Alguna/o se detendrá y dirá: a esta mina le falta un tornillo, que no mienta, o directamente enloqueció. Yo respondo: agarren los libros que no muerden, o busquen en internet, etc.

La reseña más que breve que aquí esbocé es para poder introducir otro dato: a medida que el reconocimiento de nuestros derechos iba avanzando (c0n sus idas y vueltas, of course) el fundamentalismo, y sobre todo el católico apostólico romano, se dijo para sí mismo: guarda la tosca, que las feministas radicales polimorfas vienen con pasos pesados. No nos podemos quedar atrás, vienen también las personas enfermas, esas/0s gays y lesbianas, ah y las personas transgénero. Vienen a destruir lo que nos costó tanto mantener: la familia, y la santa sexualidad para SOLO REPRODUCIRNOS. (Mientras tanto había sido el divorcio, el aborto en algunos países).
Entonces, este fundamentalismo se puso a estudiar, y luego no sólo a estudiar, se puso a escribir textos sobre cómo defender a capa y espada esos sagrados pilares de su Iglesia.
Lo que hicieron es forzar las Sagradas Escrituras y cargar una vez más sobre las mujeres, sobre nuestros cuerpos, sobre esos derechos que empezaban a hacerse visibles.
Cargaron y lo hicieron mal: abstinencia, y abstinencia hasta el matrimonio; si sos puto, podés serlo pero sin coger, lo mismo si sos torta; si una mujer discapacitada mental es violada DEBE seguir adelante con el embarazo, es el premio de ese "dios" por semejante acto de coraje, acto ejemplar, si el violador no llega a ser atrapado, no problem, seguro es el mensajero que trae esa buena nueva: sufre y serás recompensada, entrégate y no serás castigada.

Sí, sin duda alguna nuestros cuerpos son un campo de batalla, y a las que peleamos por un mundo otro posible, un mundo mejor, en donde podamos vivir todas las personas un poco mejor, y cuando digo todas, digo todas, y todas con nuestras diferencias: si vos "anónima" te violan y no querés abortar, ok. pero no jodás y no interfieras con la decisión de aquella otra mujer que no puede, no quiere o no se lo banca, o peligra su vida, y sí necesita hacerlo.
Si yo me quiero cuidar tomaré pastillas si no me hacen mal (ante cualquier duda visitar al médico/a, que no sea objector de conciencia, please) y si vos no querés, y querés meterte el termómetro en el orto, y contar los días y ver cuándo te sube la fiebre, dale hacelo, pero no digas que las pastillas no deben comercializarse, etc. etc. Es sólo un ejemplo.

Y me cansé, tengo casi 38 de fiebre, y debo volver a la camita.
Saludos, namasté, om shantih.


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2 comentarios:

Sole dijo...

Comparto plenamente lo que dices,no soy lesbiana,pero tengo la diaria pelea de ser latina en un pais donde siempre se cree que las negras somos solo para que nos f... y mas si eres actriz.
La lucha por la dignidad es una continua estrategia. Por suerte no estamos solas,pero aun falta mucho y a cada rato hay que recordar y recordarles a muchos los derechos que tenemos y por los cuales aun muchas mujeres en el mundo aun mueren por defenderlos.Cuantos Ala, Mahomas,Jehová,Pepes,Carlitos,y Marujas fanáticas quedan por delante. Pero hay que seguir

Anónimo dijo...

www.mariposasmirabal.blogspot.com